El presidente cubano habló en exclusiva con el periodista Roberto Cavada, de Telenoticias, sobre la crisis eléctrica, la transición energética, las reformas económicas y el futuro de la juventud cubana
LA HABANA. Mientras el 62 % del territorio cubano llegó a quedarse sin electricidad en los peores momentos de la crisis, el presidente Miguel Díaz-Canel reveló un dato que resume la paradoja energética que vive la isla: Cuba tiene instalada capacidad para generar más de 1,400 megawatts (megavatios) de electricidad que no puede usar.
El motivo, según el mandatario, es uno solo: el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos impide la entrada de combustible para operarlos.
En una entrevista en exclusiva concedida al periodista Roberto Cavada para Telenoticias, divulgada este miércoles 24 de junio, el presidente explicó que la situación tiene un nombre preciso: bloqueo energético, una modalidad de las sanciones estadounidenses que va más allá del embargo tradicional.
Navieras y empresas que intentaron suministrar combustible a Cuba han sido presionadas y amenazadas con sanciones secundarias hasta que desistieron.
—El 62 % del país llegó a estar sin luz. ¿Cuál es la causa real de los apagones?
Tenemos más de 1,400 megawatts (megavatios) de generación distribuida instalada que no podemos usar por el bloqueo energético, por la falta de combustible. Si pudiéramos usarlos, junto a la energía fotovoltaica, en el día no tendríamos apagón y en la noche sería mínimo. Ahí se ve lo perverso de este bloqueo, que nos quita capacidad para generar electricidad a nuestra población.
¿Qué diferencia hay entre el bloqueo tradicional y este bloqueo energético?
El bloqueo se ha recrudecido con un componente adicional: han presionado a navieras y entidades que le ofertaban combustible a Cuba, amenazándolas con sanciones.
En los últimos seis meses solo entró un carguero, el barco ruso, que nos permitió durante 15 días tener una situación totalmente distinta. Eso demuestra que tenemos capacidad para generar y estar mejor, y que es el bloqueo el que lo impide.
—¿Y el sector privado cubano, que ahora puede importar combustible, ha podido resolver algo?
Con la autorización de que el sector privado pueda importar combustible, todo no ha sido color de rosa.
Hoy, por las importaciones del sector privado, han entrado no más de 40,000 toneladas de combustible, que eso es un barco de los tantos barcos que necesita Cuba en un solo mes. Es muy poco frente a la magnitud del problema.
—¿Qué ha hecho Cuba para no depender del combustible importado?
El año pasado instalamos más de 1,000 megawatts en parques fotovoltaicos, pasando de un 3 % a un 10 % de participación de fuentes renovables en la generación eléctrica. En el horario del día, esos parques generan más del 50 % de la energía del país. Sin ese programa, el sistema no sería capaz de dar energía ni al 20 % de la población.
Publicaciones internacionales señalan a Cuba como uno de los cinco países con mayor dinámica de transición energética en el mundo.
—¿Eso se siente ya en la calle, en los hogares?
Fíjate que esos parques fotovoltaicos, en el horario del día, cuando hay más sol, están generando más del 50 % de la energía del país en ese momento. Si eso no estuviera, el sistema en los horarios del día no fuera capaz de dar la energía ni a un 20 % de la población. Lo que pasa es que se ve al revés: la gente ve el apagón, pero no ve lo que hubiera pasado si no hubiéramos iniciado ese programa el año pasado. La situación fuera mucho más grave.
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